UZBEKISTAN – EL PAIS SIN BILLETERAS

khiva amanecer oscuerecer cielo POSTA 9719

En Uzbekistán los billetes son enormes y valen muy poco. Es por ello que son necesarios varios billetes para comprar algo, y aun muchos más si se trata de algo valioso.

En este país nadie usa billeteras sino “gomitas” para sujetar los abultados fajos.

Tampoco es fácil contar los billetes, pues son tantos que uno tarda mucho tiempo y -peor aún- se pueden cometer errores.

Es por eso que casi todos los comercios tienen máquinas para contar billetes. Puede ser un restaurant, una juguetería o una discoteca, prácticamente todos tienen esa máquina. Es curioso ver que en los restaurantes la gente no paga con 5 o 10 billetes, sino con un gran fajo abultado que parece salido de una película policial o de mafiosos.

Una vez, presencié como el padre de una familia numerosa ponía un par de ladrillos sobre la mesa -atados con gomitas- para pagar la cena.

Los mismos vendedores ambulantes o la gente que vende comida en la calle, tienen en la mano -así como si nada- enormes fajos de dinero. Fajos que a veces valen algo y a veces nada -todo depende del monto de los billetes. En fin, el volumen de estos fajos siempre será impresionante para la mayoría de los extranjeros, y harán que uno comprenda por qué no existen las billeteras en este país.

plata de Uzbekistan

El som es la moneda oficial de Uzbekistan. Los famosos fajos lucen algo así.

Julián (un argentino que conocí en Uzbekistán) estaba irritado mientras contaba los interminables billetes de 1000 som. En un punto exclamó: ¡¿Pero es que no le da la cabeza al presidente para sacar un par de ceros a los billetes?!, ¡¿Tan difícil es sacarle dos o tres ceros?!”.


Cambiar dinero es todo un tema

Por cada 50 o 100 dólares te dan una bolsa llena de dinero, y es muy incómodo contarlo en la calle. Y aunque uno se sienta cómodo y tenga el tiempo para contar, equivocarse es posible.

Uzbekistán es un país seguro en donde no hay robos violentos. Tampoco hay inseguridad ni tanta “viveza criolla” como en Argentina.

Aun así, es incómodo contar una bolsa de dinero en la vía pública. Por suerte soy un tipo preparado y al saber que todos los comercios tienen las maquinas contadoras, lo invité al cambista a que me acompañara a pasar los billetes por una de esas máquinas. El tipo accedió sin mucho entusiasmo pero accedió. Le pedí permiso a la mina de un local de ropa para usar su máquina, y en pocos segundos el artefacto dejó en claro que la suma era la correcta.

Posteriormente, seguí usando ese procedimiento y todo funcionó siempre bien.

Cuando estás solo en el cuarto -desabrochando los botones de tu camisa- y contemplas ese enorme volumen de billetes en la cama, junto con tu pasaporte y otros documentos, te podes comer el viaje de que sos James Bond y estas en una misión ultra-secreta. Después te das cuenta de que sos igual de pobre pero tu plata parece un monto mayor debido a la gran devaluación que sufre Uzbekistán.

James Bond en Uzbekistan

Agente Morales 008. ¿El agente que trata de unir al mundo creando puentes y rompiendo estereotipos? Sí, tuve mucho tiempo libre para este post, ¡¿y que?! 

Una vez, cambié dinero y no lo conté en ese momento ni después –en parte por un amiga local que me insistió en que no hacía falta y en parte porque quería confiar en la humanidad. Cuando estuve solo en la casa lo conté y el monto era correcto.

Ahora que lo pienso, puedo decir algo bueno de Uzbekistán: la gente es hinchapelota e insoportable, pero al fin y al cabo, bastante honesta.

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