MUSEO DE LA COSMONÁUTICA (Moscú)

Museo de la Cosmonautica Moscu

Desde pequeño siempre me interesó el espacio y la exploración espacial. Ya estando en la primaria uno de mis sueños era ser astronauta -al mismo tiempo, había otras profesiones que me interesaban pero prefiero no mencionarlas ahora jajaja. Fantasear con la idea de viajar a otros planetas y hacerme amigo de los extraterrestres era un pasatiempo habitual.

Durante mi infancia, mis juguetes favoritos fueron (indiscutidamente) los Legos. Me encantaba armar cosas con Lego y podía pasarme horas jugando solo en el piso. Me acuerdo que mientras algunos primos (amantes de los legos también) preferían armar castillos medievales o jugar con caballeros y dragones, yo estaba fascinado con armar naves espaciales y con imaginar universos futuristas, etc.

Recuerdo que, antes de que las películas de Star Wars estuvieran tan de moda -ahora veo la imagen de los soldados imperiales en todos lados! En pañales, botellas de cerveza y hasta en el papel higiénico!- yo jugaba con muñecos Jedis y con las naves espaciales de dicha película cuando terminaba el colegio. Tenía mi colección en una caja de zapatos que escondía en mi mochila para jugar después del colegio. Un amigo, Federico Ambrosetti, tenía también una colección de naves y “figuras de acción”. Cada tanto, nos juntábamos para jugar juntos.

También comparto esta pasión con mi padre, quien se leyó prácticamente todo sobre el tema y con quien cada tanto filosofamos sobre estas cuestiones. Por otro lado la serie Star Trek me resulta increíblemente fascinante… ¡Ufff me fui por las ramas!

Resumiendo: me encanta la exploración espacial, me fascina pensar sobre el viaje a otros planetas y el contacto con nuevas formas de vida. Me encanta y quiero compartir este post con vos.

El MUSEO…

Lo primero que uno ve es un parque común y corriente con un monumento altísimo. Entonces, uno se pregunta… ¿y en donde está el museo?

Resulta que el museo está bajo tierra y es por eso que no se ve. Además la entrada es pequeña y discreta.

En superficie, es decir, en la plaza, uno puede ver las estatuas y los bustos de los cosmonautas más famosos (Yuri Gagarin, Alexei Leonov, Valentina Tereshkova, etc). También hay estatuas de los científicos más prestigiosos de la carrera espacial rusa (Kostantin Tsiolkovsky, Sergei Pavlovich Korolev, etc).

Museo de la Cosmonautica Moscow

Monumento a los conquistadores del espacio: un cohete elevándose hacia el espacio. La estructura esta recubierta de Titanio lo cual le da un aspecto retro y futurista al mismo tiempo.

Una vez dentro, uno puede aprender sobre la historia de la exploración espacial y sobre el cosmos. Básicamente se exponen trajes espaciales, maquetas de los diferentes cohetes y naves espaciales, capsulas, sondas, satélites, objetos de todo tipo, fotografías, etc.

Por supuesto hay muestras permanentes y otras que van cambiando o rotando cada tanto.

NIÑOS POR DOQUIER

Tuve la oportunidad de ir 3 veces al museo -y si, cuando a alguien le gusta algo…-, una vez pagué y las otras dos veces entré gratis gracias a un amigo.

Me sorprendió la cantidad de niños que vi. Los estudiantes visitan este museo de forma constante y es común ver grupos de escolares yendo y viniendo todo el tiempo.

En una ocasión me acerqué a un grupo de niños para intentar aprender algo del guía. Mi corazón casi explota de emoción -eran mis primeros días en Rusia y estaba aprendiendo ruso- cuando me di cuenta de que podía entender lo que el guía estaba diciendo en ruso.

Él les estaba explicando a los niños el funcionamiento de una “capsula soyuz”. Les dijo enfáticamente y dramatizando su actuación -movía las manos y hacía caras, ¡era un showman!:

“la capsula soyuz no es una nave espacial para pasear por el espacio, tampoco es una casa para que los cosmonautas vivan allí, solo cumple la función de catapulta, de poner a una persona en el espacio”.

uno de los cuantos Guias con niños5117

Un grupo de niños con su guía.

Me impresionó ver la capsula en la que viajaron al espacio Belka (ardilla) y Strelka (flechita). Estas perritas callejeras entraron en órbita el 19 de agosto de 1960 y se convirtieron en dos de los primeros seres vivos que fueron al espacio y volvieron con vida. En la misma misión y en la misma capsula hubieron otros pasajeros de lo más insólitos: un conejo, 42 ratones, dos ratas, plantas y hongos. Todos volvieron con vida.

belka y strelka capsula

Belka y Strelka dentro de su capsula.

Antes de que el hombre pudiera viajar por primera vez al espacio, hubo una gran cantidad de insectos y animales (mayormente ratones, perros y monos) que “despejaron” el camino. Si bien la mayoría sobrevivió, algunos nunca olvidaremos a estos nobles animales que murieron solos en el frio espacio.

El caso más conocido es el de Laica. Esta perrita callejera y moscovita, fue el primer ser vivo en orbitar la tierra (3 de noviembre de 1957) pero también el primer can en morir en el desolador espacio. Hubo muchas reacciones y protestas en Europa por este incidente. En consecuencia, la Unión Soviética canonizó y ensalzó a Laica ubicándola en un lugar de honor.

Olesya Turkina, autora del libro “Space Dogs” (2014), calcula que el total de perras lanzadas al espacio por la Unión Soviética fueron alrededor de 50. Literalmente una gran flota de canes estelares.

ALIMENTOS EN EL ESPACIO

Dentro del museo, hay varias exposiciones y vidrieras relacionadas con la “alimentación en el espacio”. Uno puede ver los productos que consumían -y que consumen actualmente- los cosmonautas y también algunos dispositivos experimentales utilizados para producir alimentos en el espacio.

Fue fascinante para mí ver ese aparato con forma de pecera y poder leer en ruso las palabras “Sistema Oasis”. Woaaww!!! Eso que parece más un cacharro que un dispositivo para producir comida en el espacio fue nada más y nada menos que uno de los primeros intentos por producir alimentos fuera del planeta tierra.

sistema OASIS COLLAGE

Izquierda: experimentos botánicos / Derecha: Sistema OASIS.

En el museo había también, una foto de un pequeño árbol de limón y un diploma de la organización “Record Guinness”. Pude leer que los Soviéticos habían batido un record cuidando a ese árbol en una estación espacial, creo que en la Mir. En realidad, había varios diplomas de esta organización -los soviéticos archivaron muchos logros en aquellos tiempos. ¿Se imaginan un árbol frutal dentro de una estación espacial?

Más allá de los esfuerzos descomunales, de los recursos invertidos y del enorme trabajo intelectual, pienso que el éxito de la carrera espacial soviética se debió, también, a su audacia y valentía.

Cuando vi los cubiertos que se utilizaron en la estación espacial MIR -cucharas y tenedores comunes que, debido a la gravedad cero, estaban sujetados con un hilo también ordinario- no me quedó otra opción que concluir que fueron intrépidos, que se lanzaron a explorar lo desconocido temerariamente.

kit de cubiertos espaciales 5123

Cubiertos estelares. En realidad son iguales a los que hay en tu casa pero están sujetados por un hilo debido a la gravedad cero.

 

Ajedrez Cosmico

Ajedrez estelar. En realidad es igual hay que hay en tu casa pero tiene un sistema de encastre muy sencillo que permite que las piezas no salgan volando por toda la estación.

 Una pequeña historia que me gusta:

Como dije, las perritas Belka y Strelka volvieron vivas y sanas despues de su paseo por el espacio. Desde antes de que pusieran sus patas en el planeta tierra, ya gozaban de una fama internacional. Ellas fueron, nada más y nada menos, las primeras almas en orbitar el planeta tierra!!!

Fueron noticia. Estuvieron en los titulares de los diarios más importantes del mundo, se habló de ellas en todos lados y se fabricaron un sin número de productos con sus nombres e imágenes.

BELKA Y STRELKA FAMOSAS

Izquierda.: Belka y Strelka con el pianista estadounidense Van Cliburn. Derecha: propaganda soviética.

Ahora que todos estamos ubicados en el contexto, paso a contar una historia que no se aprende en los colegios.

Resulta que Strelka tuvo seis cachorros y, en 1961 Nikita Jrushchov le regaló una cachorra a Caroline Kennedy (hija del presidente John F. Kennedy). Esta cachorra se llamaba Pushinka, quien se enamoró (o calentó) perdidamente de Charlie (el perro del presidente) y tuvieron 4 cachorros juntos. Esta historia de amor -o pasión perruna- se llegó a catalogar como un romance en plena guerra fría.

Lo que más me gusta de este tipo de historia son esos pequeños gestos de humanidad en contextos complicados o de locura –o estupidez- colectiva.

Me gustó que Nikita Jrushchov le haya regalado una perra estelar a la hija del presidente de los Estados Unidos. Y que bueno que la familia Kennedy haya acogido con amor a este nuevo integrante.

Me gusta cuando los líderes políticos dejan de ser tan tarados y tan corruptos por un segundo para comportarse como seres humanos.

Hay cientos y miles de historias como esta en la carrera de la exploración espacial. De alguna manera, explorar el espacio es un desafío tan grande, que nos une y nos invita a trabajar juntos.

Museo de la Cosmonautica - Yuri Gagarin

Posando junto a la escultura del primer hombre en visitar el espacio: Yuri Gagarin.

Bueno, esas son algunas impresiones y anécdotas de mi visita a este particular museo subterráneo. Habrá más historias y más detalles en mi futuro libro.

Me fascina poder ver tan de cerca parte de la historia de la exploración espacial. Me emociona ver los humildes comienzos, los obstáculos “imposibles” de sortear y también, me emocionan esos grandes logros que llenaron de gloria no solo a un país, sino a toda la humanidad.

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