Conversación con Vadim en Moscú

Vadim 3

Nos habíamos conocido en persona hace pocos días pero ya veníamos hablando por whats app y las redes sociales desde hace casi 1 año.

Es curioso pero a veces siento que conozco a algunas personas desde toda la vida, aunque técnicamente las conozca desde hace 1 mes, 1 semana o incluso 1 hora. Quizás esa teoría del karma y de que la gente reencarna en nuevas vidas tenga algo de cierto, quien sabe.

Un día fuimos a cenar a un restaurant vegetariano llamado Yaganat (Yaganat) en Moscú y hablamos de todo un poco.

Vadim es un tipo interesante, es músico profesional y trabaja como profesor en la Universidad de Gitis (GITIS). Allí da clases de historia de la música, de canto para actores y acompañantes de ópera. Además da clases particulares de piano y habla perfecto el español. Vegetariano, open mind y amante de la cultura Latinoamérica.

Naturalmente Vadim me preguntó sobre la vida en Argentina, sobre nuestra música, etc. Me pidió que le recomendara chacareras y temas de chámame. Me sorprendió el nivel de conocimiento que tenía sobre nuestra música folclórica, tal es así que le pregunté qué canciones conocía y para mi sorpresa estaba muy bien informado.

Posteriormente, en un momento preguntó: “¿Es cierto que en la Argentina te pueden matar por un celular?”.

Me quedé en silencio por un par de segundos, disimulando lo mejor posible mi sorpresa ante su inesperada pregunta. No se puede responder una pregunta así a la ligera, menos cuando se trata de un amigo que realmente quiere saber.

Le dije que no sabía cómo empezar, que es una pregunta compleja pero que se la iba a responder.

Luego, le dije que lamentablemente es algo que ha pasado y que a veces pasa. Le dije que no pasa en todos lados y que se ve más seguido en las ciudades grandes. Le expliqué que no siempre fue así y que yo estoy seguro de que la situación va a mejorar.

Al mismo tiempo que trataba de explicarle a mi amigo la situación… mi mente era un caos: los pensamientos sobre este asunto irrumpían sin permiso y taladraban mi cabeza; uno de esos pensamientos era: “Pobre Vadim, si supiera que a veces no te matan por un celular, sino por NADA”.

Perplejo y con más dudas que antes, Vadim preguntó curioso y alterado: “¿Pero… (pausa eterna y mirada abstraída) son taaaan pobres que roban un celular usado para venderlo por tan poca plata?!!!”, ¡¿y por qué te lastiman?!

Otra vez tuve que detenerme unos segundos (varios!) para pensar y responder.

El problema de la inseguridad en la Argentina no pasa por la pobreza en si (acá nadie muere de hambre), sino por la falta de educación.

Por ejemplo en India hay mucha pobreza material y sin embargo, prácticamente no hay inseguridad ni violencia*: uno puede caminar tranquilo por la calle sin que te roben o maltraten. Esto se debe a que, vayan a la escuela o no, los niños en India tiene una buena educación en la casa, donde aprender buenos valores y a respetar la vida (no solo la vida humana sino también del resto de los animales, pues el 75% de la gente es vegetariana).

Las escuelas en India también son un gran aporte para la formación en valores: además de las materias clásicas tienen espacios para aprender a filosofar, a cantar, bailar, meditar y hacer yoga, etc.

No creo que Vadim haya quedado satisfecho con mis respuestas, pues yo tampoco lo estoy. La situación actual me parece inaceptable y hasta irreal:

¿Cómo puede ser que uno no pueda caminar tranquilo por su propio barrio?,

¿Cómo es posible que solo se pueda andar en bicicleta en algunos lugares y en otros no?,

¿Cómo se entiende que ser mujer significa que uno tiene lugares y horarios en los que puede transitar y en los que no?

No me gusta sonar negativo ni hablar de cosas negativas, pero tenemos un problema y hay que trabajar para solucionarlo. Hay que desnaturalizar esta situación y hacer algo. Justo el día en que iba a publicar este artículo, me enteré de que mi vecino Oscar Salinas fue una víctima más de la inseguridad: siendo el tipo más tranquilo y sencillo que conozco, unos idiotas le arrojaron un ladrillazo en la cara solo por querer entrar a su propio barrio. Mi familia y vecinos viven en el mismo barrio, en el Laguna Seca, y lo que le pasó a Oscar le puede pasar a cualquiera.

En fin, estando lejos y viendo otras realidades uno se motiva con la idea de que podemos VOLVER a vivir tranquilos. Podemos tener un país seguro y pacífico, sí podemos!

Como ser humano y como embajador de paz* quiero que todos vivamos bien y en paz. Te comparto que estoy haciendo mi humilde aporte (de múltiples maneras) para que eso pase y te invito a que también hagas algo por la paz 🙂 . Gracias!

 

Pablo Morales Andreau

 

*Por supuesto, con 1,326,801,576 millones de habitantes siempre hay algún tarado o grupo de tarados, pero en líneas generales India es un país seguro y pacífico. Lo digo con fundamentos por que viví allí por 1 año y me recorrí la mitad del país.

*Mención otorgada por la organización civil “Mil Milenios de Paz” (http://www.milmilenios.org.ar/).

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